Benjamín Parra y Matías González, estudiantes de Pedagogía en Inglés de la Universidad Alberto Hurtado, cursarán un semestre en Sophia University tras adjudicarse la Beca Santander de Movilidad Internacional. Más que un viaje, la experiencia representa una oportunidad para ampliar su comprensión de la educación y fortalecer su formación docente desde una perspectiva intercultural y de justicia social.
«La educación es un proceso de justicia social«. La frase, escuchada durante sus primeros años de formación en la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, quedó instalada en la manera en que Benjamín Parra y Matías González entienden la docencia. Hoy, ese principio los acompañará hasta el otro lado del mundo.
En septiembre, ambos estudiantes de Pedagogía en Inglés iniciarán un semestre académico en Sophia University, en Tokio, Japón, luego de ser seleccionados para un programa de movilidad internacional y adjudicarse la Beca Santander de Movilidad Internacional. Este reconocimiento distingue su trayectoria académica y financiará su permanencia en el extranjero durante el segundo semestre de 2026, gracias al apoyo de la Dirección de Internacionalización.
Más que una experiencia de intercambio, para ellos representa la posibilidad de comprender cómo distintas sociedades conciben la educación, conocer nuevas metodologías de enseñanza y convivir con estudiantes provenientes de diversas culturas, aprendizajes que esperan llevar de regreso a las aulas chilenas.
«Queremos conocer otras realidades educativas, observar cómo se forman los estudiantes en otros contextos y entender de qué manera la educación puede responder a necesidades sociales distintas. Todo eso nos ayudará a ser mejores profesores», acotaron.
El camino para llegar hasta aquí estuvo marcado por la perseverancia. Ambos enfrentaron un proceso exigente que combinó requisitos académicos, certificaciones de idioma, postulaciones internacionales y una intensa coordinación administrativa, que fue parte de lo que destacaron: “El soporte de nuestra coordinación académica y el apoyo de Diego (Bersano) fue fundamental para completar todo el proceso de postulación”. A ello se sumó la incertidumbre económica que suele acompañar este tipo de experiencias.
Benjamín, estudiante de quinto año, comentó que siempre sintió interés por la cultura japonesa, pero que evitó ilusionarse demasiado mientras esperaba los resultados: «No quería hacerme muchas expectativas para no decepcionarme si no resultaba. Cuando llegó la confirmación fue una alegría enorme para mí y para mi familia».
En el caso de Matías, estudiante de cuarto año, la confianza para postular surgió después de participar en una pasantía académica en Uruguay, donde descubrió que desenvolverse en un contexto internacional era una meta posible. «Me propuse que, al menos, tenía que intentarlo. Esa experiencia me dio la seguridad para dar este paso», precisó.
Ambos destacaron que la obtención de la Beca Santander de Movilidad Internacional fue decisiva para concretar el intercambio. El beneficio reconoce el mérito académico de estudiantes que participan en programas de movilidad y constituye un respaldo fundamental para desarrollar esta experiencia formativa.
Actualmente, la Dirección de Internacionalización de la Universidad Alberto Hurtado acompaña a ambos estudiantes en las distintas etapas de preparación para su estadía en Japón, desde la planificación académica hasta los aspectos administrativos y logísticos propios del proceso.
Para Diego Bersano, coordinador de Pedagogía en Inglés, el mayor valor de esta experiencia no está únicamente en la movilidad internacional, sino en la forma en que fortalece la identidad profesional de quienes se preparan para ejercer la docencia: «Es emocionante ver cómo estudiantes que inicialmente dudaban de sus posibilidades llegan a concretar una experiencia como esta. Detrás hay esfuerzo, mucha autogestión y un profundo compromiso con su formación. Lo más valioso es que entienden esta oportunidad como una forma de ampliar su mirada sobre la educación y poner esos aprendizajes al servicio de sus futuros estudiantes».
Ese sello también se refleja en las motivaciones de Benjamín y Matías. Ambos sostienen que conocer otras culturas permitirá comprender mejor las distintas formas en que la educación puede favorecer la inclusión, la equidad y el desarrollo de las personas.
«No vamos solamente a aprender sobre Japón», explicaron. «También compartiremos con estudiantes de distintos países, conoceremos otras experiencias educativas y volveremos con una mirada mucho más amplia sobre el rol que tenemos como futuros docentes».
En un contexto donde la educación enfrenta desafíos cada vez más complejos y diversos, experiencias como esta adquieren un valor que trasciende la movilidad estudiantil. Formar profesores capaces de dialogar con distintas culturas, comprender nuevas realidades y transformar esos aprendizajes en oportunidades para sus estudiantes constituye una parte esencial del proyecto educativo de la Universidad Alberto Hurtado.
Este viaje, no solo materializa el esfuerzo de los propios estudiantes, sino también la vocación de la Facultad por aportar a la formación de docentes con mirada de justicia social e inclusión, pero, además, el resultado de los esfuerzos y apoyos de las familias. Hoy el destino es Japón, pero el verdadero viaje comienza cuando en el retorno, estas experiencias vuelvan a las salas de clases, convertidas en nuevas preguntas, nuevas herramientas y una convicción aún más profunda de que educar también significa aprender del mundo para contribuir a transformarlo.