Carreras de pregrado eligen a su consejera estudiantil como representante con voto ante el Consejo de la Facultad

Daniela Vilches Catalán, estudiante de Pedagogía en Educación Parvularia, fue elegida representante de las siete carreras de pregrado, tras la entrada en vigencia del nuevo Reglamento de la Facultad de Educación.

En abril, la Facultad de Educación estrenó su nuevo Reglamento, que formalizó, entre otras materias, la incorporación de un consejero o consejera estudiantil de pregrado como integrante con derecho a voto del Consejo de Facultad. Luego de un proceso deliberativo desarrollado entre las siete carreras de pregrado (Pedagogía en Inglés, Pedagogía en Educación Diferencial, Pedagogía en Educación Básica, Pedagogía en Educación Parvularia, Pedagogía en Biología y Ciencias Naturales, Pedagogía en Matemáticas y Pedagogía para Profesionales), Daniela Vilches Catalán, estudiante de Pedagogía en Educación Parvularia, fue elegida como la primera representante estudiantil en asumir este rol.

Su llegada al cargo fue resultado de un proceso impulsado por la Decanatura, que convocó a las consejerías académicas de las siete carreras de la Facultad a proponer este nuevo espacio de representación. Junto con la aplicación de un formulario común, cada postulante debió solicitar una carta de recomendación a su dirección de carrera y exponer su trayectoria en cargos previos. Vilches ya contaba con experiencia: fue representante de su generación, tutora par y consejera académica de su propia carrera.

«Hacer partícipes a las y los estudiantes significa que somos considerados por la Facultad, y que es importante que también tengamos voz y voto dentro de los espacios que habitamos, dentro de nuestra comunidad», señaló Vilches sobre el sentido de esta nueva instancia. Para ella, el hecho también tiene una dimensión personal: «Como mamá, como estudiante y como mujer, esto significa poder visibilizar cómo nosotras también podemos tomar estos cargos de representación.»

Vilches, de 25 años, es madre de una niña de 5 años y vive en Quilicura junto a su familia. Antes de estudiar Educación Parvularia, se formó en danza durante tres años y, desde hace cinco o seis años, imparte clases de danza a niños y niñas de entre 3 y 12 años, además de clases particulares de apoyo escolar. Su elección de carrera, cuenta, buscó justamente unir esos dos mundos: «Quería articular el tema de las artes con la primera infancia. Vi que había un ámbito donde las profesoras de danza no estaban tan involucradas con los niños más pequeños, y ese cimiento en la educación inicial es fundamental.»

Sobre su experiencia como estudiante y madre en la Facultad, destaca el acompañamiento del programa Contigo Creciendo: «Contamos con un buen programa, con facilidades en la asistencia, talleres de crianza respetuosa y actividades donde también son parte nuestros hijos e hijas.» También valora el programa de tutorías entre pares, que acompaña a estudiantes de primer año en su inserción a la vida universitaria.

Al cierre, Vilches invita a sus compañeros y compañeras a ocupar los espacios de participación: «Que nos empoderemos de nuestro rol de estudiantes, que alcemos la voz y trabajemos en conjunto con los equipos, las direcciones de carrera y la Decanatura. Nosotros habitamos estos espacios día a día y somos quienes podemos fortalecerlos y ocupar los espacios de representación estudiantil como parte de nuestra formación como futuros y futuras docentes», cerró la estudiante.